Una historia abierta
Esta historia comienza hace unos diez años, cuando tuve la oportunidad de viajar a Colombia acompañando a narradores que se presentaban en distintas ciudades del país en el marco del Festival Abrapalabra. Allí conocí a Iván Torres, un cuentero de Bogotá. En una primera entrevista me dijo que una de sus mayores preocupaciones era encontrarle un papel al arte en tiempos de guerra.
Después supe que Iván se había embarcado, mediante Rayuela, la fundación cultural que preside, en un proyecto educativo con jóvenes ya desvinculados del conflicto armado colombiano y que el arte de contar cuentos iba a ser una de sus herramientas pedagógicas. Me habló de Héctor, uno de los alumnos, y le propuse hacer un seguimiento audiovisual del proceso.
Encontré la mejor alianza en Marta Hincapié, una realizadora colombiana amiga, que se unió a la aventura. Juntas grabamos aquel taller de narración oral que, para nosotras, se convirtió en un mano a mano entre dos intentos, el de Héctor, que se iniciaba en el arte de contar cuentos y quería contarse su propia historia, y el de Iván, que resumimos con una frase suya: “A ver si consigo robarle un pelao a la guerra”.
De aquella grabación en el 2002 surgió el primer documental, El cuento de Héctor, origen de este blog. Hemos proyectado esa pieza en muchos centros culturales y educativos de España y Colombia y vamos comprobando que sirve para provocar el debate y la reflexión entre los artistas y pedagogos, de aquí y de allí, que comparten la tarea de lograr cambios sociales mediante la expresión artística.
Héctor volvió a la guerrilla al cabo de dos años de aquella grabación. No supimos nada de él en mucho tiempo pero en el 2006 dio señales de vida cuando se decidió a llamar por teléfono a Iván. A principios de este año ha vuelto a ponerse en contacto, esta vez para informar que ha abandonado la lucha armada y que se ha acogido al proceso de reinserción del gobierno de Uribe.
Marta y yo hemos vuelto a Bogotá para continuar con aquel seguimiento audiovisual que iniciamos hace seis años. El reencuentro ha sido en el entorno de la Fundación Cultural Rayuela, donde sigue trabajando Iván y a donde ha querido volver Héctor. Esperamos presentar un segundo documental en el 2009.
Marisol Soto